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miércoles, 2 de agosto de 2017

Paya Frank La Estafa del Diezmo



Quienes enseñan a diezmar dinero no enseñan ni un mandamiento dado por 
Yahweh ni Yashua ni Moisés ni los Apóstoles sino una tradición impuesta por la 
Iglesia Católica en tiempos oscuros y supersticiosos; toda compulsión para pagar 
dinero es contraria al mensaje del Evangelio y al Espíritu Santo, en Yahshua somos 
bendecidos no por cuanto podamos darle a Yahweh, dueño del oro y de la plata, 
sino por nuestra obediencia a la voluntad del Padre. 

Es posible que este estudio choque y desafíe creencias que estén muy firmes en su 
corazón y que contradiga a sus líderes espirituales y las enseñanzas que ha 
recibido quizás por toda su vida. Sin embargo, no es la intención lastimarse, sino 
amarle diciéndole la verdad en amor para que juntos examinemos la enseñanza de 
diezmar dinero a la luz de las Sagradas Escrituras y no de las tradiciones ni 
palabras de los hombres. 

Diezmar DINERO no es mandamiento de Yahweh 

El mandamiento de diezmar dinero no será encontrado en las Sagradas Escrituras, 
pues es un mandamiento de hombres que comenzó cuando en el siglo 5 d.C. 
Agustín de Hipona en África emprendió en engatusar a los creyentes para que le 
entregasen diezmos.  En el siglo 5 d.C. en el concilio de Macom, en la diócesis de 
Lyon, fue establecido el diezmo como mandamiento y todos aquellos que se 
rehusaron fueron maldecidos, excomulgados y sus propiedades confiscadas. 

Adriano I en el 787 aplico diezmar dinero como ley eclesiástica en toda Europa, 
eventualmente los diezmos fueron repelidos en Francia en el (1789), Irlanda 
(1871), Italia (1887) y en Inglaterra (1936). 
Lamentablemente durante y después de la reforma, los protestantes no se 
deshicieron de esta y otras tradiciones paganas heredadas del catolicismo. 
Diezmar dinero no es un mandamiento de Yahweh, ya que El solo ordeno a Israel 
diezmar el producto de la tierra, fruto de los arboles, de animales y de ovejas 
(Levítico 27:30-34). 

La Mishnah (Código de la Ley Judía), Tratado Maaseroth (Diezmos) explica el 
proceso del diezmo y como era llevado a cabo, excluyendo del mismo el dinero e 
incluso frutos menores que daba la tierra de Israel. 

El mandamiento de diezmar dinero esta fuera de las Sagradas Escrituras, esto se 
constituye una apostasía. ¿Por qué? Apostasía viene de la palabra griega 
“apostenai” que significa literalmente “estar fuera”. Diezmar dinero está fuera de 
las Sagradas Escrituras. 






Durante los 40 años en el desierto Israel no diezmo una sola vez 

De sus cuarenta años en el desierto Israel no diezmo una sola vez, ya que el diezmo 
solo aplicaba dentro de la tierra de Israel (Deuteronomio 12:1 y 26:1-2). Con el 
exilio a babilonia y la posterior reconstrucción del templo, los fariseos aprobaron 
que se diezmara de los productos que producía la tierra de babilonia dada la gran 
cantidad de judíos que allá vivían y la alta influencia de babilonia sobre los 
fariseos, sin embargo, tierras como Asia Menor, Grecia o Italia jamás fueron 
consideradas farisaicamente diezmables, ya que el polvo de estas tierras era 
considerado impuro Hoy se toma el diezmo de lugares tan lejos como Venezuela, 
Colombia, México y otros países. 

Bíblicamente diezmar es un 20% anual y no un 10% 

Mientras hoy diezman un 10% anual, el diezmo bíblicamente nunca fue un 10% 
anual, sino un 20%. Esto es porque Israel no debía diezmar una sola vez, sino dos 
veces anualmente. El primer diezmo o diezmo levítico debía ser dado por los hijos 
de Israel a los levitas (Números 18:21) de los productos de la tierra y animales 
que eran producidos en Israel (Levíticos 27:30- 34) y funcionaba como un 
impuesto para alimentar a los levitas por su trabajo en el santuario. 

El segundo diezmo debía ser llevado a Jerusalén (Deuteronomio 14:23) en una de 
las festividades de peregrinación (Pesaj/ Pascua, Shavuot/ Pentecostes y 
Sukot/ Tabernaculos). 

Ambos diezmos (el primer y segundo) debían ser dados anualmente (Deut14:22). 
Habia un tercer diezmo que debía ser dado a los pobres, nunca jamás cobrado de 
ellos y tenía lugar cada tres años, tomando el lugar del segundo diezmo, ese 
mandamiento puede ser hallado en (Deuteronomio 14:28-29). Por lo cual es 
pecado tomar de los pobres los diezmos. El pecado es infracción de la ley (1 
Yojanan/ Juan 3:4). Por esto es pecado tomar el diezmo de los pobres, pues la 
Torah ordena que se de el diezmo a los pobres en lugar de tomarlo de ellos. 

Recoger los diezmos en el templo no es bíblico 

Es también un pecado y con sus orígenes en el paganismo, específicamente en el 
culto a baal en babilonia y sumeria, recoger los diezmos en el templo 

Bíblicamente, ninguno de los diezmos que debían dar los hijos de Israel eran 
recogidos o llevados al templo. 

El primer diezmo (Números 18:21) debía ser recogido en las ciudades (Nehemías 
10:37b). El segundo diezmo (Deuteronomio 14:23) debía ser llevado a Jerusalén, 
no al templo (Deuteronomio14:23-26) y el tercer diezmo debía dejarse en las 
ciudades (Deuteronomio 14:28-29). 




Malaquías 3:10 ha sido mal traducido 

Malaquías 3:10 en algunas versiones bíblicas dice: “Traed todos los diezmos al 
alfolí”, la verdad es que Malaquías 3:10 en hebreo no dice tal cosa, en el templo ni 
siquiera había un alfolí/ granero (en hebreo alfolí es “asam”) sino una cámara de 
tesoros que Ezequías construyo para guardar los tesoros del templo (2 Crónicas 
31:11-14), esta cámara estaba ubicada fuera del templo, específicamente, en la 
corte de las mujeres. Tampoco en el templo se recogían los diezmos que daban los 
hijos de Israel. 

Malaquías 3:10 en hebreo dice: “HaBio et kol Ha Maaser al Bet Ha Otzar”que 
traducido es:  

“Traed el diezmo completo a la casa del tesoro”  

La mejor traducción a nuestro idioma de ese verso es la de la Biblia de Jerusalén 
del 1976 que dice: “Llevad el diezmo íntegro a la casa del tesoro”. 

Bíblicamente podemos conocer que el único diezmo que era llevado a la casa del 
tesoro era el diezmo del diezmo que debían dar los levitas a los hijos de Aarón : 

Numeros 18:26 Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los 
hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, 
vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a IHVH el diezmo de los 
diezmos. 

Que el diezmo del diezmo era llevado a la casa del tesoro es confirmado en 
Nehemías 10:38 

Nehemías 10:38 y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, 
cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo 
del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro. 

Por lo cual, los hombres que piden “todos los diezmos” para el “templo” y no “el 
diezmo del diezmo” que representa solo el 1% del diezmo, han abandonado toda 
dirección de las Sagradas Escrituras y están exigiendo algo que bíblicamente no les 
corresponde. Pero yo no les juzgo, pues, muchos ministros en ese tema están 
sinceramente engañados, y solo están siguiendo órdenes como buenos soldados. Es 
mi oración que ellos abran sus ojos a esta hermosa verdad. 

Ademas, muchos hombres exigen los diezmos haciendose pasar falsamente por 
levitas israelitas y mientras hacen esto también hacen pasar por levitas a quienes podían dar
los diezmos. Me explico, los levitas  eran los Únicos  que podían llevar el 
diezmo del diezmo a la casa del tesoro.   Los  diezmos de los diezmos en la casa del 
tesoro solo eran los sacerdotes hijos de Aaron quienes los recibían y no los levitas. 





Numeros 18:28 Así ofreceréis también vosotros ofrenda a Yahweh de 
todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Israel; y daréis de 
ellos la ofrenda de Yahweh al sacerdote Aarón.  

Nehemias10:38 y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, 
cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el 
diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa 
del tesoro.  

Los pastores evangélicos que enseñan y practican el diezmo monetario están 
errando consciente o inconscientemente, pues los levitas solo recibían los diezmos 
en las ciudades de los hijos de Israel, y nunca en el templo. 

Nehemias  10:36-38 

Asimismo los primogénitos de nuestros hijos y de nuestros ganados, 
como está escrito en la ley; y que traeríamos los primogénitos de 
nuestras vacas y de nuestras ovejas a la casa de nuestro Dios, a los 
sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios;  que traeríamos 
también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del 
fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las 
cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra 
para los levitas; y que los levitas recibirían las décimas de nuestras 
labores en todas las ciudades;  y que estaría el sacerdote hijo de 
Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que 
los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a 
las cámaras de la casa del tesoro.  


Quienes hoy exigen diezmos basados en el mandamiento de la Torah están muy 
equivocados, ya sea que quieran hacerlo o no lo sepan y exigiendo mucho más de 
lo que debían exigir, pues el diezmo del diezmo no es un diezmo normal sino solo 
el 10% del diezmo.  

¿Qué es el diezmo del diezmo?  

Si usted de sus ganancias aparta el 10% para el diezmo. El diezmo del diezmo es el 
10% de ese diezmo. Esto significa que una Iglesia Cristiana o Sinagoga Judía 
que exija el diezmo a sus miembros, si se quiere apegar a la doctrina 
bíblica, solo debería exigir el diezmo de ese diezmo, ósea, el 10% del diezmo que 
actualmente reciben. 

En términos matemáticos esto se traduce de la siguiente manera: Si usted gana 100 
euros y debe apartar 10 como diezmo. El diezmo del diezmo que usted debería 
llevar a la Iglesia o Sinagoga  seria solo 1 euro, no 10. Sé que a muchos 
hombres no les gustaría conocer esta verdad, por esa razón Malaquías 3:10 fue 
manipulado, para ocultar esa hermosa verdad de los ojos de los creyentes y 
quitarles todo argumento con que pudieran defenderse.
Bíblicamente los pobres no diezmaban, 
solo los ricos lo hacían 


El diezmo solo aplicaba para los propietarios de tierras y animales dentro de la 
tierra de Israel, pues, era recogido solo de los productos de la tierra, frutos de los 
arboles, vacas, ovejas y todo lo que pasara bajo vara (Levíticos 27:30-34).  

Por esta razón, Yehshua y sus discípulos nunca diezmaron, los mismos 
trabajadores de las tierras no debían pagar diezmos, así mismo ya sabemos 
que los pobres estaban exentos de pagar diezmos ya que cada tres años les 
correspondían recibirlos para su alimentación (Deuteronomio 14:28-29). 

Los judíos, a quienes fue dada la Torah, 
dejaron de diezmar en el año 70 d.C. 


Los judíos, a quienes se nos dio el mandamiento de diezmar, dejamos de hacerlo en 
el año 70 d.C. cuando fue destruido el templo por Tito. Y si diezmáramos 
estaríamos pecando gravemente contra Yahweh, ya que no hay sacerdocio levítico 
ni aarónico y existen otras dificultades técnicas como las cenizas de la vaca alazana 
(Números 19) sin la cual no puede haber servicio al templo. 

Gran parte del judaísmo espera la venida del Mesías para que señale la ubicación 
de dichas cenizas para purificar a los sacerdotes para su servicio en el templo. 
Las leyes del diezmo son tan Sagradas, así como toda la Torah, que condenan a 
muerte a un levita si hoy tomara los diezmos y no llevara el diezmo del diezmo 
sacerdote hijo de Aaron en el templo (Números 18:32).  

Pero como no hay templo, ni sacerdocio aarónico, por esta y otras razones los 
judíos no diezmamos desde el 70 d.C. y esto es confirmado en la Mishnah (Código 
de la Ley Judía) Tratado Sotah 9:13 

Simeón ben Eleazar dice: […] cuando los diezmos cesaron 
tomaron la grosura del maíz. 

La Mishnah es el segundo libro más importante en el judaísmo después de la Torah 
y en ella son descritas las leyes que debían seguir los judíos en cada ritual y 
mientras para los judíos que recibimos el mandamiento de Yahweh de diezmar, 
dejamos de hacerlo hace más de 1900 años. En el siglo 5 d.C. a los cristianos la 
Iglesia Católica les impuso la tradición pagana de diezmar DINERO. En Babilonia se 
diezmaba dinero a baal en tiempos de crisis o durante los ataques del enemigo 
(Olmo Lete 1999:304,305).  
Tristemente la misma costumbre se ve en muchas Congregaciones Cristianas y 
Judío Mesiánicas que salieron del Cristianismo, ya que al momento de ver una 
crisis económica se procura diezmar dinero, cuando en realidad el Dios de Israel 
no ha dado un solo mandamiento respecto a diezmar dinero, sino productos 
agrícolas y animales producidos en la tierra de Israel. 

Avraham solo diezmo una vez, y no de sus propias riquezas 

Cuando algunos ministros se ven enfrentados a estas verdades, recurren al 
ejemplo del diezmo de Avraham para justificar que el diezmo es antes de la “ley”. 
Ignorando en este proceso de desesperada justificación de lo injustificable que el 
diezmo que Avraham hizo fue una sola vez en su vida y no de sus propias riquezas, 
sino de las del rey de Sodoma a quien le devolvió el 90% restante del diezmo 
(Génesis 14:21-23).  

Estos son detalles que son completamente ignorados por quienes piden el diezmo 
basado en el ejemplo de Avraham.   A más de esto, en el diezmo de Avraham, 
Yahweh no interviene estableciendo El mismo como un mandamiento perpetuo y 
de hecho, Itzjak (Isaac) no diezmo ni una sola vez. Si el diezmo que hizo 
Avraham debía ser perpetuado por todos, entonces fue ignorado por Itzjak y por 
Yahweh, ya que Dios  a la hora de repartir el botín de guerra que ganaban los 
Israelitas ordeno por mandamiento que fuera dado a los sacerdotes mucho menos 
del 1%.  

Ya que el botín era dividido  50/ 50 entre la comunidad y los guerreros (Números 
31:27). Luego, del 50% que quedaban para los guerreros, de cada 500 hombres 
solo debían dar al sacerdote una oveja, asno o buey (Números 31:28).  

Esto representa mucho menos del 1% del botín para el sacerdote. Entonces, si lo 
que Avraham hizo fue establecer “el principio del diezmo”, como algunos 
erróneamente dicen. Este principio fue totalmente ignorado por Yahweh, Isaac e 
Israel.  
Jacob solo diezmo una sola vez y esto por el cumplimiento de un voto. 

En el Brit Jadasha (Nuevo Testamento) no se enseña a diezmar 
sino a ofrendar 

En ocasiones quienes hoy diezman lo hacen guiados erróneamente por ministros o 
enseñanzas que usan descuidadamente textos del Nuevo Testamento. En el Nuevo 
Testamento de las 9 veces que aparece la palabra diezmo, en ninguna ocasión es 
para imponerlo a los creyentes en el Nuevo Pacto, sino como propósito de 
redargüir a los fariseos (Mateo 23:23, Lucas 11:42) y enseñar históricamente a 
los creyentes (Hebreos 7:2,4,5,6,8 y 9) 

En el Nuevo Testamento se enseña a favor de las ofrendas voluntarias para los 
santos (hermanos pobres), esto puede ser comprobado en (1 Corintios 16:1-2,)  
(2 Corintios 9:7) y (2 Corintios 8:1-3). Evidencia de ello da Tertuliano que vivió 
entre los años 160 y 200 d.C. y escribe que no se pedían diezmos, sino que se 
daban ofrendas voluntarias: 

"Y aunque exista entre nosotros una caja común, no se exige una suma 
obligatoria a los elegidos, como si la religión fuera sacada a subasta. Cada cual 
entrega una módica suma un día fijo del mes, cuando quiere y si quiere y si 
puede, porque a nadie se le obliga a dar: cada uno contribuye 
espontáneamente. Estos son unos fondos de ayuda, porque de ellos no se 
saca el dinero para banquetes o fiestas ni estériles comilonas, sino para 
alimentar y sepultar menesterosos, y niños, y doncellas y huérfanos, y a los 
criados y a los ancianos..." 
(Tertuliano, Apologético) 

No solo Tertuliano registra que NO se pedían diezmos. Sino también que 
consideraba que poner una suma obligatoria como el 10% de los ingresos era sacar 
la religión a subasta. Cada cual, conforme a como bíblicamente fue enseñado en el 
Nuevo Testamento, daba una módica suma, cuando quería, si quería y si podía. Y 
estos eran fondos para ayuda, para alimentar y sepultar menesterosos, niños, 
doncellas, huérfanos, criados y ancianos, no para pagar salarios a ministros, 
ya que era parte de la ética de los ministros durante los dos primeros siglos de la 
era Cristiana, trabajar secularmente para sostener sus familias, esto también es 
enseñanza de los Apóstoles de Yahshua en el Nuevo Testamento. 

(Hechos 20:33-35) : Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. 
Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que 
están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, 
trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del 
Señor Yehshua, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. 

En la primera Carta a los Tesalonicenses el Apóstol Pablo enseña más claramente y 
en mayor detalle cómo es que trabajaban para no ser gravosos a los creyentes: 

1 Tes 2:9-10 Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo 
trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os 
predicamos el evangelio de Dios. Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán 
santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes; 

En el capítulo 11 y 12, verso 6 y 5 respectivamente de uno de los documentos 
Cristianos más antiguos, y llamado también: “La Enseñanza de los Apóstoles” 
enseñan que los falsos Profetas y Apóstoles, y los traficantes del Evangelio, ósea, a 
los hombres que ganaban dinero por el Evangelio, eran todos aquellos que pedían 
dinero por su ministerio. 

Pareciera ser, viendo todo esto, que estamos sumidos en un mar de apostasía, de 
falsos apóstoles, profetas y traficantes del evangelio que usan fuera de su contexto 
las Sagradas Escrituras para robar a los pobres pidiendo diezmos. Y pedir diezmos 
de los pobres es un claro robo, ya que Yahweh ordeno que el diezmo les fuera 
dado a los pobres.  
Pero a causa de esto NO debemos desmayar en nuestro amor ni permitir que 
este se enfrié, pues escrito esta que por aumentarse la maldad, el amor de 
muchos se enfriará  mas el que persevere hasta el fin (en el amor) este será 
salvo  (Mateo 24:13). 

Es el propósito de este estudio, no solo llevar discernimiento, sabiduría, 
conocimiento al pueblo de Yahweh. Pero al mismo llevar amor, sanidad, 
restauración en Yehshua a todos los hombres y mujeres que han estado 
practicando este pecado de diezmar y recibir los diezmos. Asi mismo mostrarles de 
cuan ricas y hermosas bendiciones bíblicas se están perdiendo al perseverar en 
este engaño de diezmar dinero. Y es que diezmar dinero, en lugar de bendecir, es 
fuente de maldición y pecado, hay miles de pobres que contrario a lo que la biblia 
enseña diezman, y como ya deberíamos saber que los pobres diezmen es contrario 
a la biblia, ya que bíblicamente se debía de dar al pobre los diezmos (Dt 14:28-29),  

Este pecado hace que miles de pobres que diezman fielmente se mantengan en 
extrema pobreza, pues cuando dan los diezmos se quedan sin pagar alimentos, 
medicinas, libros, educación, ropas y un sin numero de cosas. 

El caso opuesto esta en millones de sinceros creyentes que no diezman, sino que 
como bíblicamente fue enseñado solo ofrendan y viven vidas prosperas en todas o 
casi todas las áreas de sus vidas. Los testimonios de los hermanos pobres que 
diezman y no son prosperados y de los hermanos que no diezman y son 
prosperados se mantienen muy lejos de los pulpitos de las congregaciones que 
piden el diezmo. Quizás es porque en estas congregaciones no hay nadie que gane 
nada por estos testimonios. 

El pecado es infracción de la Torah, mal traducida como ley.  
(1 Juan 3:4) Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el 
pecado es infracción de la ley. 

Por practicar el diezmo como hoy se hace se incurren en muchas infracciones de la 
ley, una lista no completa de estas infracciones de la ley o pecado que se comete al 
diezmar es la siguiente: 

Es pecado recibir el diezmo si no es levita.  

El diezmo solo debía ser recibido por los levitas (Números 18:21) quienes hoy 
reciben los diezmos no son levitas. Los levitas eran hombres descendientes de la 
tribu de levi, en el NT no hay una sola ordenanza que explique que quienes 
ministran bajo el Nuevo Pacto son levitas. Pasarse por levitas fue un habito que se 
desarrollo en el clero después del siglo 2 d.C. pero que a Uza le costó la vida  
(1 Crónicas 13:9-11). 
Es pecado cobrar el diezmo de los pobres.  

El diezmo no era cobrado de los pobres sino que cada tres años les era dado 
(Deuteronomio 14:28-29) 

Es pecado dar el diezmo fuera de la tierra de Israel.  

Los Israelitas solo podían diezmar una vez que estuvieran dentro de la tierra de 
Israel (Deuteronomio 12:1 y 26:1-2) 

Es pecado dar dinero en diezmo.  

El diezmo que Yahweh ordeno era exclusivamente productos de la 
tierra y animales (Levíticos 27:30-34) 

Es pecado dar 10% anual de diezmo.  

El diezmo bíblicamente era 20% anual; el primer diezmo era dado a los levitas 
(Números 18:21) y el segundo diezmo era llevado Jerusalén (Deuteronomio 
14:23). El diezmo levítico y el que era llevado a Jerusalén no es el mismo, ya que 
el levítico era dejado en las ciudades (Nehemías 10:37) mientras el segundo 
diezmo era llevado a Jerusalén (Deuteronomio 14:23-26). 

Definición del diezmo 

¿Qué es el diezmo, sus contenidos y cantidad que se debe diezmar? La palabra 
diezmo es tan común a través de tantas denominaciones que aparentemente todos 
conocen su definición y contenido. La verdad es que si todos conocieran la 
definición bíblica del diezmo se dejaría de pedir y dar el mismo, y es que la 
definición que muchos tienen como bíblica es precisamente la enseñanza pagana 
del diezmo. Diezmar bíblicamente no es un 10%, sino un 20% y el contenido 
del diezmo no es dinero, sino productos de la tierra, vacas y ovejas producidos en 
Israel. Estos son detalles bíblicos que numerosos estudiosos dejan pasar por alto a 
la hora de hacer un análisis serio del diezmo. Hagamos un repaso de las 
definiciones extra-bíblicas del diezmo para luego profundizar más en la definición 
bíblica. 

Wikipedia 
El diezmo (del latín decimus, décimo) es un impuesto del diez por ciento (la 
décima parte de todas las ganancias) que se debía pagar a un rey, gobernante o 
líder eclesiástico.  

Real Academia Española 
Derecho del diez por ciento que se pagaba al rey sobre el valor de las mercaderías 
que se traficaban y llegaban a los puertos, o entraban y pasaban de un reino a otro.  

La Enciclopedia Católica 

Generalmente se define como "la décima parte del aumento de los beneficios 
derivados de la tierra y de valores, asignado al clero para su apoyo o dedicados a 
usos religiosos o de caridad". Una definición más radical es "la décima parte de 
todas las frutas y los beneficios justamente adquiridos, debidos a Dios en el 
reconocimiento de su supremo dominio sobre el hombre, y que se pagará a los 
ministros de la iglesia".  

Hasta aquí podemos ver tres definiciones de los diezmos. Si estudiamos 
detenidamente la definición de la Enciclopedia Católica veremos que esta se ajusta 
a la practica que se sigue en las Iglesias cristianas y Sinagogas Mesiánicas de 
diezmar dinero. Pero ¿Es bíblicamente correcta la definición que da la Iglesia 
Católica al diezmo? No, bíblicamente no es correcta y veremos 
porque. 

El Diezmo en las Sagradas Escrituras 

Levíticos 27:30 Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como 
del fruto de los árboles, de Yahweh es; es cosa dedicada a Yahweh. 
Levíticos 27:32 Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo 
la vara, el diezmo será consagrado a Yahweh. 

Bíblicamente el diezmo es una decima parte del fruto que produce la tierra así 
como del fruto de los arboles (verso 30) y la décima parte de vacas o de ovejas, de 
todo lo que pasa bajo la vara (verso 32). Una de las diferencias más notables entre 
el diezmo bíblico y el impuesto por la iglesia cristiana que es practicado 
modernamente, es que bíblicamente se debía de diezmar anualmente un 20% de 
los productos de la tierra, vacas y ovejas que se producían en Israel y no un 10% 
del dinero como los católicos impusieron en el siglo 5 d.C. 

Bíblicamente habían dos diezmos que debían darse anualmente y un tercero 
trianualmente. El primer diezmo debía darse a los levitas (Números 18:21) y el 
segundo diezmo debía llevarse a Jerusalén (Deuteronomio 14:23). Ambos debían 
ser dados anualmente (Deuteronomio 14:22). El tercer diezmo debía darse cada 
tres años al pobre y reemplazaba al segundo diezmo (Deuteronomio 14:28-29 y 
26:12-13). Por esta razón, diezmar bíblicamente es un 20%. ¿A quienes Yahweh 
les asigno el diezmo? Yahweh estableció por mandamiento que el primer diezmo 
le fuera asignado a los levitas, el segundo diezmo era de la misma persona 
que diezmaba y el tercero era de los pobres. 

Primer Diezmo 

Números 18:21: Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en 
Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio 
del tabernáculo de reunión. 

El primer diezmo fue dado claramente a los levitas. 



Deuteronomio 14:22 Indefectiblemente diezmarás todo el producto del 
grano que rindiere tu campo cada año. 
Deuteronomio 14:23 Y comerás delante de Yahweh tu Dios en el lugar que él 
escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu 
aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a 
temer a Yahweh tu Dios  todos los días. 

El segundo diezmo Yahweh se lo daba al mismo que diezmaba para que comiera su 
diezmo. 

Tercer Diezmo 

Deuteronomio 14:28 Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus 
productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. 
Deuteronomio 14:29 Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad 
contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus 
poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Yahweh tu Dios te 
bendiga en toda obra que tus manos hicieren. 

El tercer diezmo era dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda. 
Una de las características del diezmo bíblico y al mismo una de sus mayores 
diferencias del diezmo que es practicado hoy en día, es que en los tiempos bíblicos, 
por mandato de Yahweh el pobre no debía diezmar, sino que cada tres años era 
participe de recibir los diezmos (Deuteronomio 14:28-29). En Israel solo 
aplicaban para diezmar los propietarios de tierras y animales. Esto es confirmado 
en la Mishnah (Código de la Ley Judía) basado en Levíticos 27:30-34. 

Yehshua como carpintero no diezmo, no solo por ser pobre (2 Corintios 8:9), 
también por su profesión estaba exento de pagar diezmos. Los pobres como la 
viuda en Lucas 21 no diezmaban sino que ofrendaban voluntariamente según sus 
capacidades y cada tres años debían recibir los diezmos. 

Había un cuarto diezmo que debían dar los levitas del diezmo que recibían 
(Números 18:21) a los sacerdotes hijos de Aarón (Números 18:26,28), solo el 
diezmo del diezmo era llevado a la casa del tesoro en el templo (Nehemías 
10:38b).  

Otra diferencia del diezmo bíblico del practicado hoy es que en el templo en 
Jerusalén no se recogían los diezmos, en el templo solo eran recogidas las ofrendas 
voluntarias por votos de nazareos, sacrificios, por sanidad de inmundos o leprosos.  

El diezmo en Israel era recogido en las ciudades de los Israelitas (Nehemías 
10:37b) y solo el diezmo del diezmo era llevado a las cámaras del tesoro 
(Nehemías 10:38) que construyo Ezequías (2 Crónicas 31:11-14). 

Diezmar dinero nunca fue practicado en Israel y es necesario mencionar que el 
diezmo solo aplicaba dentro de la tierra de Israel (Deuteronomio 12:1 y 26:1-2).  

Luego con el exilio de Israel a Babilonia fue aprobado que se diezmara de los frutos 
agrícolas y animales producidos en Babilonia. 

Las tierras de Grecia y otros lugares remotos jamás fueron consideradas aptas para 
diezmar. 

EN CONCLUSION: 

Diezmar dinero no es biblico, El diezmo biblico solo fue aplicado en la tierra de 
Israel, dado por Israelitas, y recibido por israelitas de la tribu de Levi. 

Los cristianos verdaderos que caminan de corazón puro en el camino 
en Yeshsua, no diezman dinero a un ministro pastor ni cualquier otra persona líder de 
una congregación, sino que ofrendan, no para sostener el funcionamiento de una 
congregación, ni para pagar un salario a su pastor o ministro, sino que es ofrenda 
de amor para los mas necesitados en la congregación, no es obligatorio, sino que es 
ofrenda de amor, según Dios le halla bendecido, y según la gratitud que en su 
corazon hay para con Dios, ya que toda dadiva buena y todo don perfecto 
provienen de nuestro misericordioso Dios. Dan de gracia de lo que de gracia han 
recibido de Dios.  En Yehshua diezmar y ofrendar es ayudar al pobre, dar alimento 
al hambriento, agua al sediento, cobijo al necesitado, ayuda al que lo necesita,  
primeramente a los de la familia de la fe, a los nuevos creyentes, y a todo aquel que 
Dios nos ponga en nuestro camino, según la gratitud que hay en nuestro corazón 
para con Dios, que ademas de habernos salvado del infierno, nos da oportunidad 
de hacer misericordia a los que podamos, así como El tubo misericordia de 
nosotros para tomar nuestro lugar, muriendo en la cruz pagando nuestra deuda 
ante nuestro creador y Dios. (mateo 25:33-46) 

2004 por Paya Frank

EL DIEZMO “SU SIGNIFICADO” Y LAS DISPOSICIONES QUE EL VIEJO PACTO ESTIPULABAN PARA EL ANTIGUO ISRAEL


                                    
La palabra  diezmo nace de la palabra hebrea "maaser"  o  "maasrah", que significa: una décima parte.
En el griego la palabra que designa a esa "décima parte"  es  "apodekatoo"  y, tanto en el hebreo como en el griego, estos términos significan “la entrega o dádiva de una décima parte o porción". Otra definición dice que el diezmo (del latín  decimus “décimo”) es un impuesto del diez por ciento, es decir: “la décima parte de todas las ganancias que se debía pagar a un  rey o  gobernante. Sin embargo a lo estipulado en las Sagradas Escrituras, era diezmar todo el producto del grano que al término de cada año, la tierra de Israel (antigua Canaán) produjera a los israelitas; así como del vino, el aceite, las primicias de las manadas y del ganado, el cual se cumpliría de acuerdo a las instrucciones que se indicarán más adelante.
Cuyo Diezmo además de estar señalado en el Libro de Números, también lo hayamos mencionado en el Libro de Deuteronomio y en el libro de Nehemías del Antiguo Testamento, donde mayormente se encuentran las instrucciones de cómo al final de cada año se debía apartar y compartir el diezmo. También el Profeta Malaquías en cuanto al diezmo respectivo, hace alusión de su incumplimiento por parte de la Nación de Israel, ordenando IEUE Dios, traer todos los diezmos al Alfolí (Granero) en su Templo.                         
Esas instrucciones que IEUE Dios determinó no sobre el territorio de las demás naciones extranjeras, sino exclusivamente sobre las tierras que ocupaban 11 de las 12 tribus del antiguo Israel, estaban ordenadas de acuerdo a las siguientes disposiciones:
EL DIEZMO GENERAL.                               
Generalmente se debía diezmar indefectiblemente, todo el producto del grano que el campo rindiere al final de cada año; así como del vino, el aceite, las primicias de las manadas y del ganado (Deuteronomio 14:22-23); y en lo subsiguiente debía ser compartido entre el que diezmaba, su familia y sus servidores en el lugar que IEUE Dios escogiera para poner su Nombre, es decir: “en la Ciudad de Jerusalén”, que primero en el Tabernáculo de reunión, y que luego sería en el Monte Moriah, donde estaba construido el Templo o casa de Dios, pero sin desamparar al levita por no tener parte de la heredad (Deuteronomio 12:18; y 14:27). En el cumplimiento de este diezmo se daba la posibilidad, de que en el supuesto de ser el camino tan largo para llevarlo al lugar escogido por Dios para poner su Nombre, se debía venderlo y guardar el dinero, para luego comprar todo cuanto se quisiere de vacas, ovejas, vino, sidra o cualquier cosa que se deseare, para que el mismo diezmante, sus servidores y su familia, lo comieran y bebieran allí delante de IEUE (Dt. 14:24-27).
DEDUCCIÓN DEL DIEZMO GENERAL.              
Al término de cada año estaba ordenado a deducirse Del diezmo general, hasta la décima parte del grano, vino y aceite, para sacerdotes, canteros y porteros levitas. Lo cual era un mandato ya existente, que fue ratificado en el pacto firmado por 79 israelitas (Nehemías 10: 1 al 27; y 13:5,12).
Una de las razones por la que del diezmo general se mandaba a deducir la décima parte del grano, vino y aceite, para los sacerdotes, canteros y porteros levitas, es porque son productos de mayor duración, siempre que se depositen y se guarden de manera adecuada.
EL DIEZMO DEL DIEZMO.
Siendo el final de cada año, a los levitas se les ordenó que en la ciudades de Israel y con la presencia de un sacerdote de la descendencia de Aarón, recibieran la décima parte de las labores de los demás israelitas; y que luego en ofrenda mecida tenían que llevar el diezmo de este diezmo (diezmo del diezmo), a la casa de IEUE, a las cámaras de la casa del tesoro (Nehemías 10:37 al 38; y Número 18:26).
DE TODOS LOS DIEZMOS.
De todos los diezmos que de los israelitas Moisés recibiera, se debía ofrecer ofrenda a IEUE, y dar esta ofrenda al Sacerdote Aarón (Número 18:28). Lo cual se repetiría en correspondencia con los que posteriormente sucedieran a estos dos personajes bíblicos.
EL DIEZMO PARA EL DISFRUTE COLECTIVO.
La otra y última de las instrucciones que IEUE ordenó, es que al final de cada tres años, específicamente en el año del diezmo, se debía apartar y guardar el diezmo de los frutos o productos de la tierra en las ciudades de Israel (Deuteronomio 14:28; y 26:12); y en este caso, se debía dar al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda que habían en las poblaciones de Israel, para que se saciaran en las aldeas de los israelitas (Deuteronomio 14:28-29; y 26:12-15).
RESUMEN DE DEDUCCIÓN Y COMPARTIMIENTO DEL DIEZMO.                 
1.    Al final de cada año de todos los diezmos se  deduciría una parte, que debería compartirse entre el que diezmaba, su familia y sus servidores en el lugar que IEUE escogiera, sin desamparar al levita.                
2.    Al final de cada año deducir del diezmo general, la décima parte del grano, vino y aceite, para sacerdotes, canteros y porteros levitas.              
3.    Al final de cada año en ofrenda mecida a IEUE, debían deducirla del diez por ciento de todas las labores de los israelitas, y llevarla luego a su casa, a las cámaras de la casa del tesoro
4.    Dar la ofrenda que se indica en el Punto 3, al Sacerdote Aarón.
5.    Cada tres años, cuando siendo el final del año del diezmo, deducir de todos  los diezmos y dar al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda que había en las poblaciones de Israel, para que se saciaran en las aldeas de los israelitas.
MALAQUÍAS.
En Malaquías 3:8-10 se hace referencia, no a todas las naciones del mundo, sino exclusivamente a la Nación de Israel, por los mandamientos que los israelitas estaban incumpliendo con respecto al diezmo de todas sus labores, de donde al final de cada año se sustraía la ofrenda para IEUE Dios, que solo el Sacerdote del templo tenía la autorización de recibir; y semejante situación era lo que estaba  sucediendo con el diezmo general, al que de año en año se debía deducir una décima parte del grano, vino y aceite para canteros y porteros levitas. Tal fue la gravedad del asunto, que el mismísimo IEUE exigió que fueran llevados los diezmos al alfolí, es decir: “al granero” del Templo en Jerusalén (Nehemías 10:1-27; 10:37-38; Número 18:26; y 13: 5-12). Cuyo templo fue destruido, y ya allí no prestan sus servicios el Sumo Sacerdote, los canteros y porteros levitas de la tribu de Leví, que estaban autorizados para recibir el Diezmo.
PRACTICA ENGAÑOSA DE ALGUNAS DENOMINACIONES CRISTIANAS ESPARCIDAS EN EL MUNDO, EN CUANTO AL DIEZMO:
La práctica engañosa de algunas denominaciones cristianas-evangélicas diseminadas en el mundo, es engañar económicamente a sus miembros con la torcedura o distorsión de las instrucciones que en Números, Deuteronomio y Nehemías hay respecto al diezmo. Este engaño lo fortifican aun con Malaquías 3:8-10, al infundir un miedo sicológico a todos sus miembros, bajo el pretexto de que para no estar robándole el hombre a Dios, deben pagarlo semanalmente, y ya no en el sentido de toda la Nación cómo se menciona en este pasaje bíblico, sino que al darle intencionalmente una interpretación en plural, hacen creer que todas las naciones del mundo están en la obligación de cumplirlo, y no es así, porque tan sólo la obligación recaía sobre la Nación de Israel, de acuerdo a lo que la tierra de Canaán distribuida especialmente entre 11 de las Doce tribus del pueblo hebreo, le produjera al final de cada año, así como del vino, el aceite, las primicias de las manadas y del ganado. En pocas palabras, todo esto debían únicamente cumplirlo los israelitas al final de cada año, conforme les estaba ordenado en Dt. 12:18; 14:22-29; 26:12-15; Núm. 13:5-12; 18:26-28; y Neh. 10:1-27; 10:37-38; y 13:5,12.
CONCLUSIÓN: Era ineludible el cumplimiento del diezmo conforme a los cinco puntos descritos en el resumen anterior, y que según lo predestinado sobre los mandamientos del diezmo, lo debía cumplir la Nación de Israel y no las demás Naciones. Todo cuanto a ofrenda diezmal y diezmo que recibiría el sacerdote para sí, canteros y porteros levitas, debía ser llevado al final de cada año al Templo de Dios en Jerusalén, hoy en día destruido, y en su lugar está la mezquita de Omar, donde no se cumple con esta disposición, ni se practica el servicio levítico. Así que la práctica engañosa de algunas denominaciones cristianas-evangélicas diseminadas en el mundo, es una estafa para sus miembros con un diezmo semanal, que tergiversa o distorsiona a Malaquías 3:8-10, en el sentido de hacerles creer que es obligatorio para los hombres de todas las naciones del mundo cumplirlo semanalmente, y es totalmente falso, porque sólo era obligación de la Nación de Israel, conforme a lo que la tierra de Canaán repartida entre las 11 de las Doce tribus hebreas, le produjera al final de cada año, así como del vino, el aceite, las primicias de las manadas y del ganado. En pocas palabras, todo esto debían cumplirlo únicamente los israelitas al final de cada año, conforme les estaba ordenado en Dt. 12:18; 14:22-29; 26:12-15; Núm. 13:5-12; 18:26-28; y Neh. 10:1-27; 10:37-38; y 13:5,12.
El pueblo de Israel tenía que destinar al culto y al mantenimiento de los levitas, la décima parte de ciertos frutos y animales, no dinero (ver Dt 14:22; Lv 27:32). Era un verdadero impuesto religioso que se tenía que dar una vez al final de cada año, no todos los meses ni semanalmente (Dt 14:22). Los fariseos llevaron esta práctica del diezmo religioso hasta la exageración, dando la décima parte de las cosas más diminutas y de insignificante valor, tales como la menta, el eneldo y el comino, pero con olvido de la humildad, la justicia, la misericordia, la fe y el amor, lo cual es una grave equivocación (Mt 23:23; Lc. 11.42; y 18:12). 
Nos adentraremos en las Sagradas Escrituras para examinar con detenimiento todo lo relativo al diezmo, si debemos o no practicarlo los cristianos, si está bien cómo se practica, si realmente nos trae bendición el darlo, etc. Tal vez nos asombremos de muchos detalles que desconocíamos, pero la Palabra de Dios, que es la regla suprema de fe y conducta para la iglesia y el creyente, nos los enseñará. 
El diezmo en las Sagradas Escrituras: 
Dios pidió que la tribu de Leví fuera sustentada con el 10% de los frutos del pueblo de Israel, para que los sacerdotes, porteros y canteros levitas se dedicaran a tiempo completo al servicio del tabernáculo; y esto debían hacerlo desde los 25 años hasta los 50, que era cuando debían retirarse (Nm. 8:24-25). 
Dios, para evitar corrupción dentro del pueblo de Israel, ordenó que siempre el diezmo fuera dado en productos: trigo, vino, aceite, animales, etc., los cuales eran guardados en el “alfolí”, que era un lugar que se encontraba en el templo y que servía de bodega para almacenar los productos generados por el diezmo. Era la manera de sustentar a la tribu israelita de Leví , la cual no podía poseer heredades, sino que su heredad era el 10% de lo que rindiere el producto de la tierra y los ganados de todas las tribus de Israel, pues su labor era dedicarse a ministrar el tabernáculo de Jehová. Del producto del alfolí se sustentarían todos los sacerdotes y sus familias. Es falso pensar que ahora se puede diezmar con dinero en lugar de los alimentos por el hecho que no se manejaba como en la actualidad, sino que era más común el trueque de alimentos. Pero en el Génesis se utiliza la palabra dinero alrededor de 44 veces antes de que se mencione el diezmo por primera vez en Levítico 27. Por ejemplo, con el dinero se compraban personas para hacerlas esclavas  (Gn 17:12),  recargos del santuario  (Ex 30:12),  impuestos del censo  (Núm. 3:47), etc. Cuando ya no se tenía dinero era que se recurría al trueque  (Gn 47:15-17). 

Muchos líderes cristianos afirman: “El diezmo es bíblico, porque se nombra muchas veces en la Biblia”. Eso es cierto, pero lo que no dicen es que siempre se menciona para el pueblo de Israel, nunca para la Iglesia (Lv 27: 34).  En la actualidad se incluyen dentro de las obligaciones para los creyentes preceptos de la Ley que aportan algún beneficio material, como los es el diezmo y la  fiesta de las primicias. Pero no se ha puesto interés alguno para incluir en las iglesias la fiesta de Pentecostés, ni ninguna de las seis fiestas restantes que se mencionan en Levítico 23. Si se les pregunta: ¿por qué no guardan la fiesta de Pentecostés, o la de los Tabernáculos, o la fiesta de las Trompetas? Ninguno dudaría en responder: “Porque eran para el pueblo de Israel”.
El diezmo, la fiesta de las primicias, como las otras seis fiestas corresponden al calendario judío, para celebrarlas una vez al año, y no todas las semanas o todos los meses del año.
Algunos líderes sacan de contexto pasajes para infundir miedo psicológico a sus seguidores si no dan el diezmo; como por ejemplo: “Vosotros me habéis robado vuestros diezmos”  (Mal 3:8).  Pero omiten el resto del pasaje, violando todas las reglas de la hermenéutica y de la exégesis bíblica. Malaquías 3:2 y 6, nos explica que los hijos de Jacob (Israel) no estaban entregando el diezmo para sustentar a los sacerdotes, canteros y porteros levitas (no a un solo hombre al servicio del pueblo y de Dios). La obligatoriedad del diezmo únicamente le concierne al pueblo de Israel por lo que no es universalmente obligatorio como muchos tratan de hacérnoslo ver, es claro que el texto en término singular dice: “la Nación toda me habéis robado”, noten que no dice: “Las naciones todas”. En el v. 10 de Ml., Dios promete dar “bendición hasta que sobreabunde” al pueblo de Israel, si primeramente cumplen con la Ley: “Traed todos los diezmos (frutos de la tierra no dinero) al alfolí (cuarto de almacén) y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. Los israelitas estaban bajo la Ley y debían cumplirla para que Dios les bendijera, así que los reta para que al cumplir la Ley, Él pueda probar su fidelidad, su parte del trato. Los judíos a quienes se dirigía el profeta no confiaban en Dios, por eso el Señor los reta a que lo “prueben”. Así que este pasaje no tiene valor para el cristiano, ya que estamos bajo la gracia, y no podemos ni debemos probar a Dios en cuanto a la ley mosaica; Él ya no va a bendecir por cumplir ese precepto de la Ley. De modo que no debemos probar a Dios en cuanto a eso, porque sería ofenderlo principalmente por haberlo dado todo por nosotros, nos dio a su Hijo: “… ¿Cómo no nos dará con él también todas las cosas?”  (Ro 8:32). 

Si usted depende de la Ley, dice Pablo: “todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerla.”  (Gal 3:10)  está bajo maldición si no cumple absolutamente toda la Ley como dijo Santiago: “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.”; así que no sirve de nada ser un diezmador fiel si no cumple los 613 preceptos de la Ley. De esto concluimos que el autor sagrado se está dirigiendo a los que guardan la Ley, al pueblo de Israel, no a la Iglesia. Ningún líder cristiano puede venir entonces a decir, que si alguien no paga, no es salvo, no tiene lógica y es una enseñanza anti bíblica; sabemos que la fe sin buenas obras es muerta, pero la salvación no radica en las obras de la Ley, sino por fe somos salvos. Además la salvación es gratuita, ya que por la gracia y la sangre de Cristo, fuimos justificados y comprados. Por tanto no debemos pagar nada para ser salvos, sino que mejor nos amemos unos a otros; y que tengamos todas las cosas en común como lo hacía la iglesia primitiva (Ro. 3.22-24,1 Co. 6:20, 7.23; 1 P. 1.18-19; Ap. 21.6; 22.17; Gl. 5.13-14; y Hch. 4:32-37).
Otro dato curioso y que no practican los que piden el diezmo, es que: “cada tres años, específicamente cuando fuera el año del diezmo, este debía ser guardado en las ciudades, para ser comido y bebido no sólo por los Levitas, sino también por los “extranjeros, los huérfanos, y las viudas”, a fin de que Dios los bendijera en toda obra que sus manos hicieran” (Dt 14:28-29; 26:12-14). Lo cual no lo hacen, y casi me atrevo a asegurar que un gran porcentaje de las iglesias recaudadoras de diezmos no lo realizan ¿Por qué? Porque eso va a parar a uno o a un grupito selecto de personas, que engañando con la ley del diezmo viven de ello.  No estaría mal que las iglesias aunque fuera una vez por cada tres años, y sin ánimo de la ley mosaica, imitaran el diezmo para los extranjeros, huérfanos y viudas que hubiera en la población cercana o alrededor de la misma.
Hay otra manera y no con diezmo, que en el Nuevo Testamento tenemos instrucciones respecto a cómo las iglesias y los creyentes deben cuidar de las viudas y los huérfanos, y no cada tres años según la ley del diezmo, sino de una manera especial (Stg. 1.27, Hch. 6.1-7; Mt. 25.35-36).

Otro dato mucho interesante es  Núm. 18: 20-28; en estos versículos tenemos que: 1) se repite que el diezmo será para  “los hijos de Israel”  y 2) por tres veces se repite que los levitas entre los israelitas no tendrán parte, ni tendrán propiedad de tierra alguna. Así que, si lo aplicáramos en la actualidad, ningún pastor u otro que vive de diezmo podría contar con ni tan siquiera una parcela o carro propio; esto haciendo cumplir como lo estipuló Dios en la antigua Ley del Diezmo.

Notemos algo muy importante: en toda la Biblia se observa que el diezmo era dado por los propietarios de las tierras y de los animales, que era lo que se recibía como diezmo. Los sirvientes o jornaleros de ellos no diezmaban, ya que no eran dueños de las tierras productivas, ni de los animales, y por lo tanto no daban nadaTambién cuando se recorrían distancias muy largas y no se podía llevar el diezmo en especies por la incomodidad o dificultoso del camino, era que se podía vender todo y se llevaba el dinero al lugar que Dios escogiera, y se daba el dinero por todo lo que se deseara (vacas, ovejas, vino, sidra o por cualquier otra cosa según se deseare), para que el mismo diezmante se lo comiera y bebiera con sus servidores y su familia delante de Dios (Dt 14:22-26).

En  Heb 7:5-12  se vuelve a señalar que el diezmo era de la Ley. En este mismo capítulo 7 de Hebreos indica también con mucha precisión que ahora, en la gracia, no existen los sacerdotes levitas, porque hubo un cambio de sacerdocio y de ley: “Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley”.
Eran los levitas los únicos autorizados de recibir el diezmo, cuando primero existía el tabernáculo y cuando estaba en pie el Templo de Jerusalén. Con la muerte de Cristo se concertó un nuevo pacto, y ahora no estamos bajo la ley mosaica, sino bajo la gracia y en ley de la libertad (Col 2:14, Gál 5:1; Ro. 6.14; Stg 1:25; 2:12, Heb.8.13; y 10.9). 
La obligación de dar el diezmo fue para los judíos, para los que estaban bajo la Ley. La única vez que se menciona el diezmo fuera de la Ley, y sólo fue una vez, fue cuando Abraham dio el diezmo de su victoria sobre los reyes que habían llevado prisionero a su sobrino Lot. Lo dio una sola vez, y no fue un pago mensual, ni semanal o quincenal: “dio” en esa oportunidad el diezmo, pero jamás dice que “pagó el diezmo”. Está muy claro que estos bienes o despojos no eran de Abraham, eran de los reyes que había derrotado, no fue fruto de su trabajo ni de sus tierras. Pero también hay que acordarse de que por último Abraham no se quedó con nada, se lo dio todo a Melquisedec (“Que no tomaré ni un hilo, ni la correa de un calzado, nada de todo lo que es tuyo, para que no digas después: 'Yo enriquecí a Abram' Gn 14:23). Se ha de notar que no existe ninguna disposición en la Biblia para que alguien pueda tomar el lugar de Melquisedec, para exigir diezmos. En  Heb 7:2  dice que Abraham le dio a Melquisedec  “los diezmos de todo”, pero en Gn 13:2  dice: “Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro”.  Pero, ¡que sorpresa! De toda esta grande riqueza, Abraham no le dio a Melquisedec un pelo de su ganado ni un solo pedacito de su plata y oro; le dio los “diezmos del botín” Heb 7:4. Este pequeño y único detalle basta para cambiar todo el panorama.

Los únicos pasajes en todo el Nuevo Testamento en donde se menciona el diezmo (Mt. 23:23; Lc 11:42; Heb 7:5:12) fueron básicamente para reprender a los fariseos por hipócritas, y para recordar a Abraham cuando en una ocasión “dio” el diezmo. Así que nunca se pidió a ningún cristiano pagar el diezmo. En el sermón de la montaña, donde Jesús ratificó las verdaderas demandas de la Ley, no hizo ninguna mención al diezmo: ¿se le habrá olvidado a Jesús ese detalle tan importante? Si el diezmo fuera una obligación para el cristiano, ¿no parece extraño que en ninguna parte del Nuevo Testamento lo obliga a cancelarlo, y que ningún apóstol o discípulo lo haya recibido de alguien? 
Entonces, ¿por qué las iglesias engañan a sus miembros con lo del diezmo? La iglesia cristiana primitiva promovía la ofrenda voluntaria y no el diezmo. Las enconadas discusiones de Pablo con los que promovían la restauración de ciertas observancias de la Ley, cómo la circuncisión, hace suponer que siendo el diezmo una regulación mínima en comparación con otras leyes ya imprácticas, su sola sugerencia hubiese dado lugar al reproche. Pablo a estos restauradores los llamaba "judaizantes". Además, los judíos en la actualidad no diezman. Los rabinos judíos, quienes en teoría deben de conocer y saber aplicar mejor la Ley Mosaica, no cobran diezmos porque ellos saben que únicamente los  levitas  pueden cobrar el diezmo. A causa de la destrucción de los archivos genealógicos en la destrucción del Templo en el año 70 d.C., ellos no pueden identificar a los verdaderos levitas. Usan un sistema diferente para sustentarse económicamente, que trata de tantos dólares por cada asiento en sus sinagogas, y así poderle dar mantenimiento y sostenerse económicamente. Entonces, ¿podría algún líder probar que es descendiente directo de Aarón para tener el derecho de pedir el diezmo?

De acuerdo al Nuevo Testamento, el dinero bajo prácticas herradas, no tiene poder ni beneficio alguno para las bendiciones o dones de Dios: Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero” (Hch 8:20)Hoy en día quienes exigen o piden diezmo y donaciones, no por caridad, sino por interés, para que a las personas les vaya bien en la vida (sanar, conseguir trabajo, salvación de un familiar, solucionar un problema familiar o hasta amoroso) están equivocados. Si esto es cierto, entonces estamos viendo restauradas las famosas indulgencias de la edad media, que dieron inicio a la reforma liderada por Martín Lutero.

El diezmo fue una práctica divina para sustentar a los sacerdotes, canteros y porteros levitas, y se les debía entregar en especies, nunca en dinero. A diferencia de esto ahora, no debe existir el diezmo ni exigirlo bajo la promesa de que recibiremos más prosperidad terrenal, todo lo contrario, ahora se nos pide que no nos hagamos de tesoros aquí en la tierra, sino en el cielo. Los primeros cristianos dieron todos sus bienes para repartirlos entre todos los de la Iglesia, pero ninguno de ellos llegó a ser rico, ni tuvieron la iglesia con ánimos de lucro, ni para comodidades personalistas. 
Si alguien le dice que debe de pagar en forma obligatoria el diezmo, no estarías dando libremente como propusiste en tu corazón, sino que sería una imposición. Recuerda que cumplir el diezmo es guardar la ley mosaica, y si se está bajo la ley de moisés, se está bajo maldición, y aún debe cumplir entonces los 613 preceptos de la ley, porque si no se hace culpable de todos (Dt. 27.26; y Gl. 3.10-13). 
En el Nuevo Testamento vemos que la iglesia se financia con ofrendas, no con el diezmo (1 Co 16:1-2; y 2 Co 9:7). También recordemos que los primeros cristianos estaban en la obligación de dar hospedaje a los ministros de la Palabra: “Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. Porque ellos salieron por amor del nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad.” 3 Juan 1:5-8.             
Además, cuando Cristo envió a los doce y luego a los setenta, no les enseñó a cobrar diezmos sino a quedarse en los hogares de los justos y a comer lo que les pusieran delante, nunca solicitaron que les pagaran por el servicio, ni hoteles de cinco estrellas ni limusina (Mt 10:5-15; Lc 10:1-12).

En resumen

1- El diezmo fue mandado por Dios, para que a sacerdotes, canteros y porteros levitas se le entregara en productos, nunca en dinero, porque estos no podían poseer propiedades y para que no hubiera corrupción.

2- El diezmo era de la Ley (Mt 23:23), según la ley (Heb 7:5).

3- En la Gracia debemos ofrendar libremente, como cada uno propuso en su corazón, sin que tu mano izquierda sepa lo que ha dado tu derecha. No se debe hacer en sobre con nombre, la ofrenda debe ser anónima.
 2 P. 2.3; y 1 Tm. 6.5
“Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda  y su perdición no se duerme”. 
“Disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad que toman la piedad como fuente de ganancias, apártate de los tales”.